lunes, 19 de octubre de 2015

La individualidad de los hijos

Considero que es importante que cada familia respete la individualidad de cada uno de sus miembros. La familia jamás debería dificultar el crecimiento y autodescubrimiento de sus miembros, al contrario, debe alentarlo. Es importante que ningún miembro de la familia, ni el padre, ni el abuelo, ni la madre… trate de imponer sus criterios y puntos de vista. Creo que es algo muy triste cuando un hijo adulto vive bajo la sombra de sus padres y pide permiso para actuar, para salir, para viajar, para vivir, etc.

Considero que la mejor manera de educar a los hijos es simplemente teniendo una vida coherente con los valores que les queremos transmitir: si queremos hijos responsables, seamos responsables, si queremos hijos honestos, seamos honestos, si queremos hijos amorosos, seámoslo. Los sermones confunden a los niños, enfadan a los adolescentes y frustran a los hijos adultos. Si los padres han tenido una vida coherente con sus valores, el hijo durante su infancia y adolescencia observó y aprendió, cuando se es adulto y le toca decidir, un buen padre no debería temer, imponer ideas ni prohibir, sino escuchar, dar un consejo cuando se le pida, y alentar a los hijos a volar y tener ahora por si mismos una vida coherente en base a los valores aprendidos, tanto de sus padres, como de la vida misma.