Considero que es importante que cada familia respete la individualidad
de cada uno de sus miembros. La familia jamás debería dificultar el crecimiento
y autodescubrimiento de sus miembros, al contrario, debe alentarlo. Es
importante que ningún miembro de la familia, ni el padre, ni el abuelo, ni la
madre… trate de imponer sus criterios y puntos de vista. Creo que es algo muy
triste cuando un hijo adulto vive bajo la sombra de sus padres y pide permiso
para actuar, para salir, para viajar, para vivir, etc.
Considero que la mejor manera de educar a los hijos es
simplemente teniendo una vida coherente con los valores que les queremos
transmitir: si queremos hijos responsables, seamos responsables, si queremos
hijos honestos, seamos honestos, si queremos hijos amorosos, seámoslo. Los
sermones confunden a los niños, enfadan a los adolescentes y frustran a los
hijos adultos. Si los padres han tenido una vida coherente con sus valores, el
hijo durante su infancia y adolescencia observó y aprendió, cuando se es adulto
y le toca decidir, un buen padre no debería temer, imponer ideas ni prohibir,
sino escuchar, dar un consejo cuando se le pida, y alentar a los hijos a volar
y tener ahora por si mismos una vida coherente en base a los valores
aprendidos, tanto de sus padres, como de la vida misma.
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